¿Para qué sirve ser colombiano?

Palabraseca

Yo soy colombiano pero no sé qué significa eso. Diría que llevo una nacionalidad porque nací, crecí, estudié y trabajo y vivo bajo las leyes de aquí, pero no sé, más allá del hecho legal, si ser colombiano, austriaco, congolés o gitano significa realmente algo, o al menos, algo importante.

Cada terrícola debería proponerse la sencilla tarea de pensar como lo haría un extraterrestre. Por sí solo, el hecho de imaginar fronteras conduce a ver cada vez más y más fronteras, a regirse por cada vez más ataduras. Políticas, geográficas, religiosas, morales, culturales, raciales y espirituales, todas.

Si la nacionalidad misma de los personajes más importantes de la historia no es relevante, por qué detenerse en el origen de seres humanos insignificantes como usted o como yo, seamos de donde seamos.

Los más grandes músicos que ha dado Europa como Bethoven, Mozart, Liszt o Strauss fácilmente podrían ser alemanes…

Ver la entrada original 828 palabras más

In a Kiev that might as well have existed one thousand years ago

Natalia Antonova

I realized that outside of time, the Kiev that exists today and the Kiev that existed a thousand years ago is the same.

I also realized the other day that you need a glimmer of happiness inside you to be able to tell sad stories – so that you have perspective.

The act of telling itself is dependent on timing. It’s the wrong time to tell the story I am about to tell you.

Of course, it helps that it isn’t really a story. It’s just another pattern stitched somewhere on the sleeve of the universe.

In this pattern, I am younger and I am a blonde instead of a redhead. There is a hand holding my blond ponytail. That hand is twisted away by another hand.

It’s summer in Kiev, it’s a national holiday (or there was just a concert downtown, or football – right away, there are parts…

Ver la entrada original 1.397 palabras más

Tendré que aprender a usar el “punto final”

1001563_10151842898992329_271896315_nEl último adiós… es más que un hasta nunca.

¿Mi nombre? … Lo encontrarás en el bolsillo delantero derecho de mi pantalón, impreso en mi cédula o en un viejo carné de universidad, junto a este número que somos, encontrarás una fotografía, la de mis 18 años, por si tal vez en este momento no te soy muy reconocible, hay más datos de mí; sin embargo, ya tendrás tiempo para leerlos.

No sé quién eres (a ciencia cierta, ni yo se quién soy), el sexo debajo de tu falda o pantalón, no me importa, solo sé que estás leyendo esto ¿Qué quieres que te resuelva primero? ah que ¿Por qué hice esto? Pues bueno, a diferencia de muchos que en otras oportunidades han realizado este mismo acto, a mí no me impulso la traición de un viejo amor, ni tampoco la indiferencia de una sociedad falta de oportunidades, ni un extraño trauma que causaron mis padres en la infancia, ni el bullying, ni tú.

Mi cuerpo no habla, y hace parte del paisaje rocoso de este río, es inerte como una piedra más en la montaña, una pieza más en el cuadro o una menos, como una escena sacada de un acto de barbarie cometido por Atila el Huno y sus Bárbaros,el carácter normal de mi persona proyectado en una envoltura: ésta ropa, la ropa de una vida “normal”, de un hombre “normal”; en un exámen clínico a mi sangre no hallarás en ella la más mínima muestra de sustancias psicoáctivas o de alcohol, con lo cual éstas letras no son resultado de un viaje al espacio, o de un momento de delirio, llegué a éste punto motivado por otra razón.

Parado en el borde, en el punto sobre la “i”… cuando me paré en ese borde, pensé que no sería capaz de realizar el acto de valentía más cobarde del mundo: suicidarme desde este puente, caer al vacío, como un final de película, sangre, acción, sufrimiento (de todos los actores seré el peor), terminaría con una vida que no pude vivir, con sus declives y altibajos ¡Así me juzgarían! Me hallaba allí, parado mirando el infinito ¿Seré capaz?, lo dude por algunos instantes, hasta que lo decidí, en tan solo unos cortos minutos al final lo supe… Supe qué se sentía volar sin ataduras y aterrizar sobre la vida misma.

No espero que lo entiendas, no espero que sientas lástima por mí, aunque bien podrías hacerlo según el código de buenas costumbres; quizás hoy puedas contarle al mundo que yo solo fui parte del experimento de la vida misma ¿el resultado? el mismo de siempre, los morbosos, adoloridos, allegados, “amigos” y “amores eternos”, atando historias para comprender “el por qué de mis silencios”, los “por qués”. Un cadáver a sus pies al que no le interesan las respuestas.

Ahora que lo sabes, recógeme pronto, llévame a un sitio menos frío… mi familia quiere verme.

Minientrada

Los escritores!

“Dame una lágrima, dijo… Y el cielo regó el más hermoso rocío”

Dos nacientes literatos con ganas de explorar (en las letras) el escapismo al mundo real; o tal vez no, porque seguramente terminaremos en algún momento contando las historias más cotidianas y ordinarias (y con esto no nos referimos a que necesariamente sean bizarras), eso sí no les aseguramos que no encontrarán post de “Lo que nos duele Colombia”.

ELLA: Bogotana, (dice que es hincha del buen fútbol, en realidad es seguidora de Millonarios, le da pena decirlo) alguna vez vivió en tierra caliente donde por azares del destino lo conoció a él: EL COLEGA, calentano 100%, amante al ciclismo e hincha de su verde paisa (Debe ser por sus antepasados paisas o que vive en alguna montaña y le quedó gustando)…(Risas)

Hoy viven a cientos de kilómetros y han descubierto que sus charlas cotidianas del chat pueden ser narradas de otra forma y contadas al mundo gracias a las redes de información. Y lo más importante: Pueden salvar, y han salvado almas volátiles y desordenadas.

“y entonces Dionisio emprendió el viaje por desbordar los demonios que habitaban su ser”